¿Cómo hacer caricaturas?

El arte de la caricatura no se limita a un dibujo grotesco en una playa o delante de una tienda pintoresca en un lugar turístico. Aunque todavía hay un gran número de artistas callejeros que practican este estilo de dibujo, también se puede encontrar en los dibujos animados de la prensa, cuyo espíritu satírico de caricaturas políticas y sociales requiere una verdadera técnica para hacer llegar su mensaje. ¿Cómo hacer un dibujo animado eficaz? Comprende la historia de este tipo de imágenes satíricas, con su particular estilo gráfico, y descubre las técnicas básicas para crear un dibujo humorístico con un mensaje potente, o uno más ligero que simplemente provoque la risa.

Qué técnicas hay que utilizar para dibujar una caricatura?

Practica con formas sencillas.

En primer lugar, antes de empezar a dibujar caricaturas, dibuja formas geométricas sencillas a base de triángulos, cuadrados o círculos. A continuación, intenta integrar los elementos faciales directamente en estas formas previamente dibujadas, para obtener personajes con poco detalle, pero con rasgos fuertemente exagerados. Haz muchos bocetos pequeños como éste para practicar y poder hacer pequeñas caricaturas simplistas.

Inicia el dibujo de observación.

Te sientes cómodo con las pequeñas caricaturas. Ahora es el momento de iniciar a las caricaturas de rostros reales. El objetivo es poder reconocer el rostro de una persona, exagerando sus rasgos más llamativos. Para hacer una buena caricatura, hay que concentrarse en los elementos del rostro que hay que acentuar, pero también en el comportamiento y la intención de la persona. El objetivo no es distorsionar todas las partes de la cabeza, sino los rasgos físicos y las expresiones más visibles y representativas de la persona. Así obtendrás una caricatura que se parezca al sujeto original, que sea divertida y cuyas expresiones fuertes eviten un dibujo neutro y aburrido.

Distorsionar, exagerar, pero mantener una distribución coherente.

Ahora que has identificado los elementos adecuados para trabajar, es el momento de dibujar. Haz tus primeros bocetos, y encuentra la cantidad adecuada de deformación y exageración para aplicar a tu boceto. Sin embargo, el dibujo debe seguir siendo coherente. La cara suele dividirse en tres partes: la frente y el pelo, los ojos, la nariz y las orejas, y la mandíbula y la barbilla. Si decides deformar una o varias de estas partes, recuerda que debes ser capaz de integrar cada elemento de la cara en su espacio respectivo, adaptando su tamaño en consecuencia. De lo contrario, la distribución dejará de ser coherente, y tendrás un dibujo demasiado tambaleante, que ya no se concentra en lo esencial, y que pierde el parecido deseado con el modelo.

Haz muchos bocetos con todos los ángulos.

Cuando dibujes una caricatura de una persona real, no dudes en hacer diferentes bocetos, con deformaciones más o menos acentuadas, y diferentes ángulos de dibujo (3/4, de frente o de perfil). Esto te permitirá familiarizarte con las diferentes posiciones de la cara, pero también adquirir automatismos que te serán útiles a la hora de dibujar diferentes personas de forma rápida. 

Una breve historia del arte de la caricatura.

¿Qué es la caricatura?

Si tuviéramos que definir la caricatura en pocas palabras, podríamos decir que se trata de un dibujo, a menudo de retratos, realizado con trazos grotescos a lápiz, con el fin de exagerar los rasgos de un rostro o un personaje. Las caricaturas se utilizan en muchas aplicaciones, como los dibujos satíricos, las viñetas, los dibujos humorísticos y las caricaturas políticas, para burlarse y ridiculizar a determinadas personas, a menudo famosas, mediante ilustraciones dibujadas con una distorsión y exageración de sus características físicas. Esto tiene el efecto de hacer que los modelos sean directamente reconocibles para los observadores. La caricatura es a menudo descarada e irreverente y se adopta regularmente como medio de denuncia, pero también puede utilizarse de forma más desenfadada, con el único objetivo de entretener a los turistas.

La caricatura en la historia.

A lo largo del tiempo, los caricaturistas se han hecho famosos por satirizar la sociedad mediante dibujos políticos y satíricos, teñidos de ironía, y por ir en contra de la censura. El uso de la caricatura ilustra la situación de la sociedad en cada periodo de la historia. La caricatura se ha convertido en una parte integral del desarrollo de la libertad de expresión y la libertad de prensa. La caricatura se hizo popular en el siglo XIX con artistas como el caricaturista francés Honoré Daumier y Charles Philipon, que a menudo utilizó sus habilidades de dibujo para ofrecer una visión caricaturesca de la monarquía en un momento en que la República contaba con un gran número de partidarios (este último es más conocido por su representación de Luis XVIII como una pera). En aquella época, la caricatura se utilizaba para apoyar causas populares, gracias a caricaturistas comprometidos que se enfrentaban a los poderes fácticos. Pero esta visión de la caricatura cambió con el tiempo, y si se seguía utilizando con este fin, acabaría encontrando sus adeptos en el bando de las autoridades, para desvalorizar a los "enemigos del poder". Las caricaturas se utilizaron durante las distintas guerras y periodos de agitación, en los carteles de propaganda, para desacreditar a ciertos opositores, en particular durante el asunto Dreyfus, donde se retrató a éste de forma exagerada y racista, o durante las dos guerras mundiales, para acentuar los rasgos y aportar fealdad a los enemigos declarados del país. La caricatura ha sido, pues, principalmente un medio de lucha, así como de propaganda, pero con el tiempo, si bien ha conservado un lado irreverente, y se sigue utilizando para hablar de temas serios, es cada vez más popular para temas más ligeros y de entretenimiento.

Los medios de comunicación y la caricatura.

Si hay un ámbito en el que la caricatura es el rey, es el de las viñetas de prensa. Algunos periódicos satíricos, como Charlie Hebdo, antes Hara-Kiri, o Le Canard Enchaîné, se han especializado en la representación caricaturesca, con un trazo de lápiz teñido de irreverencia, destinada a ridiculizar acontecimientos sociales, políticos o religiosos. Sin embargo, la caricatura es utilizada a menudo por los periódicos más tradicionales, ya que permite transmitir ideas, bajo la apariencia del humor, sobre cualquier tema. Sin embargo, la relación entre las caricaturas de prensa y el público siempre ha sido conflictiva. Este ha sido el caso de los poderes fácticos, que han censurado regularmente a ciertos periódicos tras la publicación de una caricatura política desfavorable, o de ciertas franjas de la sociedad, como durante el ataque al periódico satírico Charlie Hebdo, tras la publicación de las caricaturas de Mahomet, cuando toda la redacción del semanario francés fue atacada por un grupo extremista. Los caricaturistas son a menudo atacados o perseguidos por ello, pero el poder de este tipo de dibujo entre el público hace que siga siendo muy popular, y explica el creciente número de periódicos que desean utilizarlos. Por ello, el caricaturista de prensa debe ser capaz de trabajar con rapidez y estar equipado para inspirarse allí donde esté. Si bien el uso de un cuaderno de bocetos era antes algo natural para todo dibujante, con la llegada de la prensa en línea y las noticias de 24 horas, es importante que el dibujante pueda dibujar en cualquier momento y en cualquier lugar, y trabajar sus bocetos en un ordenador. El uso de una tableta portátil que permite dibujar en cualquier lugar sin acceso a un ordenador, como la iskn Repaper, se ha convertido en algo esencial para los profesionales. Pueden dibujar las noticias en papel, como lo harían en un cuaderno de dibujo tradicional, y grabar los trazos y movimientos de su lápiz favorito directamente en la memoria de la tableta, gracias al anillo magnético del bolígrafo, para poder reelaborar sus bocetos en un software de gráficos una vez que estén en la oficina. La caricatura de prensa se adapta así a los tiempos, y aún tiene un brillante futuro por delante.

Caricaturas callejeras.

Cuando se habla de caricatura, se piensa inmediatamente en los artistas callejeros de los lugares turísticos, que dibujan caricaturas de los transeúntes de una manera caricaturesca, y cuyo parecido con los modelos está fuera de toda duda. El artista callejero dibuja en directo, y es un auténtico entretenimiento para turistas y curiosos, con el objetivo de hacer reír a sus clientes, con una burda caricatura que se burla suavemente de sus rasgos más característicos. Una vez más, puede valer la pena armarse con un equipo versátil en esta situación. El uso de una tableta como la iskn Repaper puede permitir al dibujante callejero dibujar una versión en papel, que puede entregar a su cliente una vez terminado el dibujo, mientras guarda el dibujo en su tableta gráfica, de modo que puede conservar los bocetos del día y trabajarlos en casa en un software gráfico. Enviando el dibujo por correo electrónico a los modelos del día, o incluso creando un libro artístico, se ofrecen numerosas posibilidades al dibujante, y hacen que el dibujo callejero sea más moderno y esté en sintonía con los tiempos. Además, dibujar en papel permite trabajar con mayor naturalidad y evita la necesidad de aprender a coordinar la mano y el ojo entre la superficie de una tableta gráfica y la pantalla del ordenador.

Para concluir.

Como hemos visto, aunque dibujar una caricatura permite cierta libertad en las proporciones de un rostro, dominarla bien requiere práctica y muchos bocetos. Transmitir las emociones del rostro también es esencial para que una caricatura tenga éxito. No hay que olvidar que en la historia, este estilo de dibujo, antes de ser un entretenimiento para los transeúntes, es sobre todo un medio de protesta, de oposición, y una forma de hacer llegar un mensaje bajo la apariencia del humor. Las expresiones de los personajes dibujados, así como la elección de los elementos físicos que se exageran, son por tanto muy importantes para transmitir con éxito las propias intenciones.