¿Cómo crear un cómic con una tableta gráfica?

Si los estadounidenses tienen sus cómics y los japoneses sus mangas, cuando hablamos de cómics, pensamos primero en los grandes clásicos del cómic franco-belga, con grandes dibujantes y guionistas como Hergé (Tintín), Franquin (Spirou y Fantasio) o René Goscinny y Albert Uderzo (Astérix y Obélix). Si has tenido ideas para guiones y siempre has querido crear un cómic, te explicaremos las diferentes etapas y el material ideal para empezar tu cómic, desde el guión hasta el coloreado del mismo.

La elección del material, elemento esencial en la realización de un cómic.

El proceso de elaboración de un cómic sigue siendo el mismo con un lápiz tradicional o con la ayuda de herramientas informáticas. Dibujar, entintar o incluso colorear y dar el acabado, todo es posible ahora utilizando una tableta y un software de diseño gráfico adecuado, y dibujar cómics nunca ha sido tan fácil. Lo único que hay que hacer ahora es conocer las herramientas adecuadas para no sufrir la frustración que algunas tabletas y programas gráficos pueden suponer, en su primer uso, para el dibujante de cómics acostumbrado a trabajar de forma tradicional. Si la tecnología digital ahorra un tiempo precioso, una vez dominada la técnica, algunas personas no encuentran las mismas sensaciones que se pueden tener con los rotuladores y lápices favoritos. Por eso, es habitual ver a un dibujante, incluso profesional y acostumbrado a las herramientas digitales, utilizar ambas técnicas. Sin embargo, ahora es posible compensar esto gracias a los nuevos periféricos que poco a poco van ocupando su lugar en el mercado de las tabletas gráficas.

La tableta gráfica, compañera del ilustrador.

Cuando se quiere empezar a crear un cómic con la ayuda de una tableta gráfica, hay que saber adaptarse a esta nueva herramienta, que suele ser confusa al principio. De hecho, la coordinación mano-ojo de las tabletas sin pantalla suele ser el punto más complicado para aprender a dibujar un boceto de forma digital. Dibujar un boceto mirando a la pantalla, y no a la mano cuando se hace la tabla del cómic, es bastante difícil, y requiere un largo entrenamiento, lo que a veces puede desanimar a los principiantes a la hora de dibujar sus ilustraciones en el ordenador. Sin embargo, es importante recordar que saber dibujar directamente con una tableta gráfica supone un importante ahorro de tiempo para los artistas y, afortunadamente, las tecnologías han evolucionado y han aparecido nuevas tabletas que permiten salvar la distancia entre la técnica clásica del lápiz y la técnica digital con un software.

La tableta gráfica, al igual que el iskn Repaper, es sin duda la punta de lanza para dibujar un cómic de forma natural, con tus lápices habituales, gracias a su interfaz que combina el papel y el dibujo digital. En efecto, gracias a una tableta de dibujo, basta con poner una hoja de papel directamente sobre la superficie de dibujo de la tableta, receptiva a la presión y a la inclinación del lápiz, y añadir un anillo magnético en cualquiera de sus lápices favoritos para restituir los movimientos de su lápiz, gracias a los magnetómetros situados en la tableta, para un trazado que se reproduce fielmente en la pantalla. Así que ya no tendrás que preocuparte por la coordinación mano-ojo, podrás dibujar en papel como lo harías en un cuaderno o en una pizarra de dibujo, y la tableta te ahorrará mucho tiempo para hacer, entintar, editar y colorear tus ilustraciones. Además, con una tableta gráfica como la Repaper, puedes incluso dibujar sin necesidad de software, tus dibujos se guardan directamente en la memoria de la tableta, y es cosa tuya exportarlos después a tu software gráfico favorito. Esta es una ventaja innegable para los diseñadores a los que les gusta trabajar mientras viajan.

El software gráfico para hacer cómics a la perfección.

Una vez que tengas tu tableta gráfica, tienes que pensar en elegir el software gráfico adecuado que te facilite la creación del cómic. Incluso si se puede pensar fácilmente que un software como Photoshop o Illustrator puede ser adecuado, puede ser rápidamente limitado en términos de posibilidades para trabajar rápidamente en el formato particular que es el cómic. Por eso es mucho más recomendable recurrir a programas especializados como Clip Studio Paint o Krita, que te ofrecerán multitud de opciones interesantes como la maquetación de páginas y el corte de cajas gracias a miniaturas y burbujas preformateadas, pinceles que reproducen los lápices utilizados para crear cómics, teniendo en cuenta los 8.192 niveles de presión que ofrecen las mejores tabletas gráficas como la iskn Repaper, o incluso la gestión de capas, fuentes o asistentes de perspectiva para ayudarte con los ajustes. Si Krita se ofrece de forma gratuita como software libre, Clip Studio Paint también ofrece una versión gratuita para probarlo, y una versión de pago a un precio atractivo para quienes quieran un software realmente adaptado al cómic, y sin competencia real en este sector. Una vez que le hayas cogido el tranquillo, trabajarás mucho más rápido que con el papel tradicional, gracias a las opciones de diseño, las capas y los atajos para deshacer que agilizan la producción de ilustraciones, todo ello sin perder la sensación de dibujo si tienes la tableta adecuada.

Cómo hacer un cómic: los pasos esenciales.

Crea el escenario.

La creación de cómics empieza siempre con una buena historia. A diferencia del manga japonés o de los cómics de superhéroes estadounidenses, que generalmente se destilan en capítulos regulares y numerados, los cómics franco-belgas son obras acabadas. Tiene una sinopsis con un principio, un medio y un final. Por lo general, cada volumen puede leerse de forma independiente, y el papel del guionista de cómics es presentar y desarrollar la trama en torno a los personajes del cómic que ha creado. Sin un buen guión, tu cómic no será una obra lograda, por eso muchos cómics se crean a cuatro manos, con un autor y un dibujante.

Define tu estilo.

El mundo del cómic es muy amplio y, antes de empezar a dibujar una novela de cómic, es importante que el dibujante conozca a su público para saber qué estilo de dibujo quiere producir. El género elegido define cómo dibujar y cómo contar la historia del cómic en el que se va a pasar una cantidad importante de tiempo trabajando. Los mejores cómics suelen tener un estilo muy marcado, y tanto si se trata de un cómic para adultos como de un cómic infantil o de humor, el estilo de dibujo puede ser realista o caricaturesco. El diseño que el escritor y dibujante elija también influirá en el público al que se dirige. Para historias cortas y desenfadadas que se vayan a distribuir en las redes sociales, un cómic de unos pocos paneles será ideal, mientras que para una historia más sustancial y seria, una novela gráfica tendrá su legitimidad. Para mantener una cierta coherencia, es importante pensar bien en estas opciones, porque a menos que se haga una elección editorial fuerte y deseada, uno está obligado a mantener su estilo, formato y tono durante todo el proceso de creación.

Haz un guión gráfico.

Una vez que tengas tu historia y tu estilo, puedes empezar a poner tu storyboard en papel. Puede considerarse como un borrador, o como las tablas originales del cómic que vas a crear. Aquí es donde empiezas a esbozar los personajes de tu cómic y a hacer que tu historia sea legible en forma de cómic. Las casillas aún no están formateadas como lo estarán en el formato final, pero ya puede darle una idea de lo que logrará. Es también durante el proceso de storyboarding cuando puedes dejar volar tu imaginación e improvisar nuevas escenas que no estaban previstas cuando se creó el guión. Al final del proceso, tendrás una historia completa y unos dibujos rápidos que te permitirán vislumbrar cómo será tu cómic.

Construye tus páginas de cómics.

Ya tienes tu historia, y el contenido de cada viñeta está definido en tu storyboard, es hora de construir tus tiras cómicas organizando tus cuadros en un orden y forma precisos. Tener en cuenta el sentido de la lectura es esencial para la organización de sus cajas. La lectura de las burbujas y luego de las miniaturas se hace de izquierda a derecha y de arriba a abajo, por lo que hay que crear la disposición de éstas para no dejar lugar a dudas. Un truco sencillo es desplazar ligeramente la línea de separación entre cada casilla para no tener un cuadrado perfecto que pueda confundir al lector al leer el tablero. Tratar de no hacer la misma distribución de un panel a otro también es importante para que el lector no tenga la impresión de tener que hacer el mismo panel dos veces. También se acepta generalmente que cuatro líneas de casillas es el máximo que no debe superarse para una buena fluidez de lectura. En los cómics tradicionales, también hay que intentar respetar la geometría vertical. Las cajas de los cómics suelen ser rectangulares, y si en horizontal te puedes permitir hacer la longitud que quieras (de nuevo para no perder el sentido de la lectura), si quieres hacer una caja más grande en vertical, tienes que pensar en tomar como referencia las líneas de separación inferiores, y no detener tu encuadre en medio de una viñeta adyacente. Así se evitará un aspecto anárquico, que aunque se utiliza masivamente en el manga japonés, que emplea cajas de diversas formas, apenas se adapta al formato más estructurado del cómic europeo. El objetivo de esta maniobra es conseguir un tomo agradable de leer y dinámico para la vista, pero también organizar su guión gráfico para dar ritmo a su historia a medida que avanza por las páginas.

Dibuja y entinta tu cómic.

Cuando los tableros estén listos para ser rellenados, es el momento de dibujar y entintar el cómic. Aquí es donde puede ser interesante utilizar una tableta y un software gráfico para crear el guión gráfico y las planchas. De este modo, y gracias a una gestión inteligente de las capas, puedes tomar cada capa del storyboard que representa una viñeta y, poniéndola en transparencia, retomar el boceto utilizando técnicas de dibujo más avanzadas para obtener el resultado final. A continuación, añade tus burbujas de cómic, o filacterias, y el texto en cada una de ellas, y es el momento de entintar todo para obtener un resultado en blanco y negro, cercano al resultado final. Del mismo modo, el uso de una tableta gráfica como la iskn Repaper puede ser una verdadera ventaja para quienes aprecian ver el resultado de sus esfuerzos frente a su mano, sin tener que enterarse de la coordinación mano-ojo muy particular que imponen las tabletas gráficas sin pantalla, que obligan a mirar el monitor del ordenador para poder seguir el resultado de su trabajo.

Colorea el cómic.

Aunque puedes decidir dejar lo que has dibujado en blanco y negro, también es posible hacer de colorista y colorear tu obra. En el cómic franco-belga suele ser bastante habitual colorear los cómics, y para ello, los programas informáticos de diseño gráfico pueden ayudarte de nuevo de muchas maneras. Con él, puedes delimitar con precisión los lugares a colorear, sin ir más allá del contorno de la viñeta o de las líneas entintadas con rotulador negro. Además, puede determinar sus colores con un código alfanumérico, lo que puede ser muy útil a la hora de enviar a la imprenta, que a veces sólo dispone de gamas limitadas de tonos.

Solo falta ahora distribuir tu cómic.

Por fin tu cómic está listo para hacerse público. Quieres distribuirlo, y nada puede ser más fácil. Gracias a muchos sitios especializados, puedes compartir tus dibujos creados en el software gráfico en forma de "escaneados", un formato muy popular entre los lectores. Para una distribución más tradicional, dirigirse a una editorial de renombre como Delcourt y Glénat también es una posibilidad, a menos que prefiera la autopublicación para entrar en el mundo del noveno arte habiendo hecho todo de la A a la Z.