Todo sobre los NFT

Los NFTs son un nuevo tipo de archivo, encriptado de tal manera que la versión original puede ser reconocida de las muchas copias que se pueden encontrar en Internet. Las NFT permiten vender una amplia gama de obras digitales, desde un simple tuit hasta pinturas digitales muy sofisticadas. Sin embargo, las NFT aún no se conocen bien, por lo que es necesario conocer su funcionamiento, interesándose por el blockchain y las criptomonedas.

¿Qué es un NFT?

Definición léxica breve

Detrás del acrónimo "NFT" se esconde el término « token no fungible". Sin embargo, el concepto de fungibilidad no es bien conocido y es necesario entenderlo para comprender el funcionamiento de las NFT. Cuando hablamos de elementos no fungibles, estamos describiendo elementos, en este caso presentados como tokens digitales, que no pueden ser sustituidos por otra cosa. A menudo se hace referencia a los NFT en relación con las obras de arte, aunque esto puede describir cualquier tipo de archivo digital. En términos sencillos, ser propietario de una NFT es como tener un original de Leonardo da Vinci o Picasso, por ejemplo. Se puede dibujar un boceto digital o hacer una foto que se convierta en un meme famoso, pero una vez que estos archivos se cuelgan en Internet, cualquiera puede guardar una copia, igual que se podría reproducir un cuadro de Picasso a la perfección. Al proteger tu archivo, al tenerlo autentificado como NFT, sólo una persona podrá tener el original, que será reconocible gracias a un cifrado generado por la blockchain. El titular del NFT puede entonces demostrar la autenticidad de la obra y darle un valor de mercado, como se haría con un cuadro tradicional.

Una historia de blockchain

La blockchain es una tecnología que permite el almacenamiento y la transferencia de datos en una red descentralizada. Permite almacenar en bloques todos los detalles de las transacciones realizadas, sin posibilidad de modificar el bloque anterior, y ello, en varias redes al mismo tiempo. Para entender el funcionamiento descentralizado de la cadena de bloques, es necesario imaginar que los datos de la blockchain se registran de forma idéntica en un gran número de servidores. Cada acción realizada por un usuario se añade a la cadena de información, y la modificación de la información ya presente en la cadena resulta imposible sin una inmensa potencia de cálculo, y por tanto una inmensa energía, ya que debe modificarse de forma idéntica en todos los servidores al mismo tiempo para no ser detectada. Así, un gran número de transacciones quedan registradas y aseguradas, ya que la descentralización no permite a los hackers realizar cambios en todos los servidores al mismo tiempo. Esto tiene varias ventajas. La trazabilidad de la información es mucho más eficiente, ya que no puede ser modificada, la validación de las transacciones no requiere el uso de intermediarios para que sean seguras, como es el caso de las instituciones financieras tradicionales, y de hecho, la ausencia de este intermediario permite el anonimato de las transacciones, pues ya no es necesario declarar la identidad para realizarlas. Hasta la fecha, este sistema es uno de los más fiables, ya que nadie dispone de los recursos eléctricos y la potencia de cálculo necesarios para romper la cadena de bloques. Por esta razón, muchos elementos digitales, como las NFT o monedas virtuales, lo utilizan para realizar miles de transacciones de forma segura. Bitcoin, que utiliza la tecnología financiera de la cadena de bloques, ha sido un precursor de la economía virtual, y hoy en día representa una de las cadenas más desarrolladas, tal vez la màs, en cuanto a número total de transacciones realizadas de forma descentralizada. Este proceso se ha adoptado masivamente como medio de pago en el arte, pero también en las transacciones cotidianas, el comercio electrónico, la especulación bursátil y, cada vez más, en todo tipo de aplicaciones, desde el transporte de mercancías para una mejor gestión de la trazabilidad de los productos, pasando por el transporte de particulares para una mejor circulación de la información en varios lugares gracias a la rapidez de las transacciones y de la información, o en el sector de los servicios públicos o de los seguros para una gestión segura de las bases de datos, por ejemplo.

¿Cuál es la diferencia entre las NFT y las criptomonedas?

En primer lugar, las NFT y las criptomonedas tienen algunas cosas en común. Este tipo de activos se pueden comprar fácilmente, y la forma de almacenar los datos funciona de forma similar. En ambos casos, la técnica que hay detrás es el sistema blockchain, por lo que tanto si se trata de una moneda virtual como de una NFT, la naturaleza descentralizada del sistema permite realizar transacciones rápidas y seguras, sin pasar por un intermediario. Pero las similitudes terminan aquí. La gran diferencia es si los productos son o no fungibles. El dinero electrónico no es único, y si tomamos el ejemplo del bitcoin, una unidad puede ser sustituida por otra, al igual que un dólar podría ser sustituido por otro dólar. Además, como el dinero virtual es fungible, el precio del bitcoin, por ejemplo, está sujeto a la volatilidad de la moneda. Comprar bitcoins, venderlos contra monedas estándar o minarlos ayudando a crear una potencia de cálculo mediante un software específico (gracias al sistema proof-of-work), hace que el valor del bitcoin varíe hasta el doble en pocos días. Esto se ve regularmente en el aumento constante del precio del bitcoin, que no está sujeto a ningún banco central u otra institución, a diferencia de las monedas tradicionales. Las transacciones con todas las monedas virtuales actualmente en el mercado tienen el efecto de desestabilizarlas en gran medida, sin que sea posible su regulación. En el caso de los NFT, es muy diferente. Son, por definición, no fungibles. Cada unidad es única, y su valor depende del valor que le otorgue el mercado del arte, por ejemplo, así como de la fama de la obra y del artista, y no de las fluctuaciones económicas que puedan sufrir las criptodivisas. Las transacciones validadas están aseguradas por un código criptográfico, derivado de la blockchain, que prueba la autenticidad del trabajo y que confirma la trazabilidad de los intercambios para quienes realizan las transacciones. Las NFT pueden compararse con el arte clásico, ya que las copias no repercuten en el valor del original. Los NFT pueden comprarse con uno de sus monederos virtuales compuestos por una criptodivisa, pero también en dólares, ya que la naturaleza no fundente de los NFT les confiere un valor basado en lo real.

¿Cómo funcionan los NFT y cómo se pueden adquirir?

Como hemos visto, los NFT permiten hacer que un objeto digital no sea fungible adjuntando una prueba de autenticidad basada en la tecnología blockchain. Un inversor que desee comprar un NFT tendrá que pasar normalmente por un revendedor, como cualquier otro objeto, a través de sitios de compra especializados. Estas plataformas de Internet permiten realizar transacciones privadas, al poner en contacto al vendedor y al comprador. Estas transacciones financieras se realizan así de forma descentralizada, y ambas partes tendrán que utilizar medios de pago digitales, a través de un monedero virtual, muy a menudo provisto de criptomonedas, para poder realizar sus compras. Pero cada vez más, el medio utilizado para comprar un activo digital como un NFT es a través de la moneda tradicional, apareciendo regularmente en las casas de subastas, y en sitios más convencionales. En todos los casos, ya sea a través de un monedero digital con monedas digitales, como el bitcoin o el éter, entre otras, o a través de monedas estándar, como el euro o el dólar estadounidense, la validación de una transacción NFT requiere una tasa de transacción debido a la implicación del blockchain en la misma.

Los NFT en el arte

Los NFT, una nueva forma de consumir arte

Durante mucho tiempo, la venta de arte, sobre todo de obras únicas originales, quedó excluida de las previsiones de los expertos en desarrollo digital. La forma de comprar arte se regía por la singularidad de la producción, y para conseguirlo había que pasar por una casa de subastas o una galería tradicional. Con la llegada de la tecnología blockchain, la forma de consumir arte podría cambiar drásticamente, ya que las obras de arte digitales pueden ser reconocidas a través de un cifrado casi invencible, con el historial de ventas incorporado. Así, han surgido numerosas plataformas de intercambio de NFT, que permiten transacciones más rápidas, directamente entre el comprador y el vendedor gracias a las criptomonedas, y prestigiosas casas de subastas también han tomado la oportunidad ofreciendo a los compradores la posibilidad de adquirir un cuadro digital, una foto digital, un meme, un tuit u otros elementos informáticos que pueden ser considerados como obras por derecho propio, gracias a su notoriedad en Internet. Ya sea a través de interfaces digitales con criptomonedas, o a través de una infraestructura más tradicional con dinero en efectivo, este tipo de transacciones está creciendo, y todos los artistas se están involucrando, desde los más famosos como Banksy hasta los recién llegados como Beeple, cuya fama se ha disparado con los NFT. En cualquier caso, los NFT representan ya un tercio de las ventas de arte en línea, es decir, el 2% del mercado mundial del arte, y esta cifra va a aumentar a medida que esta tecnología impulsa el mundo del arte gracias a la multiplicidad de obras que se ofrecen.

Proteger y vincular sus obras con los NFT

Existen varias plataformas para crear y poner a disposición de los compradores los NFT. Los más conocidos son SuperRare y Nifty Gateway para el arte, o Open Sea y Rarible para cualquier tipo de NFT. Lo primero que hay que hacer es crear un monedero vinculado a una blockchain. Tendrás que elegir tu blockchain, la más presente para los NFTs es Ethereum, y una vez creada tu cartera digital, añadir dinero en forma de criptomoneda (aquí se llama ether para la blockchain de ethereum). Una vez hecho esto, puedes pasar a la parte divertida, crear tu obra de arte. En la pintura digital, es posible, como Banksy, que vendió una copia de una de sus obras físicas en formato NFT, dibujar mediante una tableta gráfica tu dibujo, pero conservar una copia física del mismo. Una tableta gráfica como la iskn Repaper, que permite dibujar en papel, con una transcripción digital en vivo, es ideal para aquellos que deseen tener ambos formatos, para venderlos por separado, o para mantener un registro físico de su dibujo digital. Una vez guardado el trabajo en su ordenador, sólo tiene que convertirlo en un NFT a través de la plataforma dedicada. Aunque la plataforma no siempre cobra una comisión por esta acción, ten en cuenta que la transformación de tu obra en un NFT en la blockchain requerirá unas tasas de transacción más o menos importantes en función de la cotización de la criptomoneda utilizada. Además, aunque la mayoría de las plataformas de NFT se basan en la blockchain de Ethereum, otras prefieren recurrir a otras blockchains, como Tezos, cuya criptomoneda vinculada ofrece tasas de transacción más bajas, y cuya huella ecológica es menos significativa. Depende de ti si quieres que tu trabajo se comparta en las plataformas más grandes que utilizan la blockchain de Ethereum o en otras menos costosas, pero menos visibles. En cualquier caso, cuando su archivo se transforma en una NFT, queda automáticamente protegido por la tecnología blockchain, y es reconocible entre todas las posibles copias del mismo. Sólo hay que venderlo al mejor postor en las mismas plataformas dedicadas a los NFT.

Conclusión

Los NFT operan en un mundo complejo de blockchain, criptomonedas y plataformas dedicadas. Sin embargo, como hemos visto, crear un NFT es bastante sencillo, y cualquiera puede entrar en este mercado. Con una simple tableta gráfica, es posible dibujar una obra de arte digital y ponerla en el mercado en unos pocos clics. El mundo del arte no se ha equivocado, y los NFT se están abriendo paso incluso en las casas de subastas tradicionales, permitiendo que cualquiera pueda comprar estas obras digitales e invertir en el mundo del arte.