La historia del dibujo

Cuando un principiante empieza a dibujar, pronto se da cuenta de que no hay una única forma de expresar su talento para el dibujo. Las distintas técnicas y prácticas artísticas han evolucionado enormemente a lo largo del tiempo, y desde el arte primitivo hasta el bodegón realista, pasando por el grabado, el cómic o el arte contemporáneo, entre otros, existen multitud de estilos en los que los artistas modernos siguen inspirándose. Las disciplinas que se imparten en las escuelas de arte proporcionan conocimientos sobre la evolución de la práctica artística, para que los estudiantes puedan dibujar obras de arte gráficas innovadoras, inspirándose en diversas influencias. Para los dibujantes aficionados, ir a los museos y ver exposiciones, tanto generalistas, como el Louvre, como de arte moderno, incluyendo el Museo de Arte Primitivo, entre otras colecciones expuestas, permite a los estudiantes descubrir y comprender las diferentes corrientes artísticas que han marcado la historia, y que les permiten entender los fundamentos del dibujo. No hay una sola manera de dibujar, y es importante descubrir la historia del arte para aprender a dibujar en su totalidad y ser creativo.

Materiales y equipos que han evolucionado

Al principio de la historia, la humanidad no conocía la fabricación de papel. El hombre primitivo realizaba su arte y sus dibujos directamente sobre las rocas y las paredes, utilizando los colores de los elementos naturales. Por lo tanto, el dibujo debía adaptarse a la superficie, y la precisión que podía lograrse con herramientas tan rudimentarias como la propia mano, u otras piedras y palos mojados en color, dependía mucho del soporte sobre el que se dibujaba. Con la creación del papiro en el Antiguo Egipto, se produjo una primera evolución. Estas hojas, fabricadas a partir de plantas, permitieron el desarrollo de verdaderos instrumentos de escritura y dibujo, con un pincel primitivo, sumergido en tinta natural, que permitía una escritura y un dibujo más precisos. Sin embargo, a lo largo de la antigüedad, el uso de tablillas de cera seguía estando muy extendido, y no fue hasta el siglo II cuando el papel, tal y como lo conocemos, apareció en China. A partir de ese momento, las técnicas de producción de papel evolucionaron y los instrumentos para escribir y dibujar evolucionaron al mismo tiempo, con las puntas de plata, la pluma estilográfica, el lápiz de grafito, etc. Hoy en día, por su bajo coste de producción y su practicidad, el lápiz de grafito (o lápiz de papel) se ha convertido realmente en el estándar para dibujar. Pero con la llegada de la informática y la tecnología de la información, cada vez vemos aparecer más tabletas gráficas. Permiten dibujar en un software gráfico, gracias a un soporte de trabajo, correspondiente a la hoja de dibujo, y a un bolígrafo digital. Este nuevo equipamiento permite ahora informatizar el trabajo, compartirlo con el mayor número de personas posible gracias a Internet, y también utilizar muchas técnicas desarrolladas a lo largo de la historia del dibujo, con poco equipamiento gracias a los pinceles digitales que proporcionan los programas gráficos. También ha traído consigo una nueva forma de trabajar, en la que los ojos ya no se fijan en la punta del lápiz, sino en la pantalla del ordenador, de modo que se puede ver lo que se está dibujando en tiempo real. Después de 2.000 años de cultura de escritura y dibujo sobre papel, esta coordinación mano-ojo no es la más natural para el diseñador que se inicia en los equipos digitales, y por eso las tabletas gráficas híbridas, conocidas como escáneres, como la Repaper de iskn, ofrecen un dibujo tradicional, gracias a una hoja de papel fijada directamente a la tableta, y un lápiz estándar dotado de un anillo magnético, que retransmite todos sus movimientos con el más mínimo detalle al dispositivo gráfico. Con este tipo de herramienta, es posible combinar el dibujo en papel con las ventajas de la tecnología digital. El papel todavía tiene un largo camino por recorrer y sigue siendo la forma más natural de trabajar con el dibujo.

La historia del dibujo en algunas épocas

Prehistoria: los inicios del arte gráfico

Se calcula que los primeros dibujos de la humanidad descubiertos durante una misión arqueológica tienen más de 70.000 años. La práctica del dibujo era aún totalmente primitiva en aquella época, y correspondía más a simples formas geométricas que a una representación real de objetos u organismos vivos. Una primera evolución del dibujo fue visible con los encontrados en las cuevas de Lascaux, por ejemplo, que pudieron ver cómo tomaban forma los grandes trazos de las artes gráficas. Estas ilustraciones, símbolos de la práctica de un arte primitivo, y destacadas en la arqueología, serán la base de las técnicas artísticas y pictóricas que acompañarán la historia de la humanidad. Según los arqueólogos, en aquella época las obras no se realizaban con el objetivo de hacer un dibujo artístico, sino para contar escenas de la vida, ya que la escritura aún no existía en aquella época. Así, encontramos escenas de caza y muchas obras de arte figurativo, que muestran animales o representaciones antropomórficas. Evidentemente, en un periodo de tiempo tan largo, el arte primitivo no puede reducirse a lo que se acaba de exponer, y es interesante acudir a un museo que albergue una exposición permanente sobre este tema, para descubrir todas sus facetas.

La antigüedad: una producción artística puesta en escena

Desde el principio de la antigüedad, el dibujo se utilizaba principalmente con fines prácticos. El dibujo se utilizó en primer lugar para hacerse entender, inicialmente en la escritura cuneiforme mesopotámica, que utilizaba símbolos pictóricos, o en los jeroglíficos, que pueden definirse como escritura figurativa, y también se siguió utilizando para contar escenas de la vida cotidiana, o grandes pasajes mitológicos, con elementos y cuerpos dibujados sin perspectiva, el busto a menudo de frente, y la cabeza de perfil. Sin embargo, empezamos a ver estas historias adaptadas para la decoración de objetos cotidianos, como cerámica, objetos diversos o incluso en frescos murales a gran escala. Así, el dibujo se hizo cada vez más decorativo, con una finalidad artística, pero también se hizo más preciso, a medida que las herramientas evolucionaban, la punta de metal (a menudo de una aleación de plata y cobre) ha podido ganar en finura en los trabajos. La Antigüedad es también un periodo de la historia en el que el arte se puso muy de relieve. Se crearon numerosas escuelas de enseñanza de la escultura y el dibujo, lo que supuso una gran mejora de las técnicas a lo largo de varios miles de años.

A los principios de la Edad Media: el dibujo enraizado en la religión

Desde el principio hasta la mitad de la Edad Media, el dibujo se hizo más realista. Aunque las líneas seguían siendo lineales, se dibujaban cada vez más con un bolígrafo, un pincel y siempre con punta de plata. Empiezan a verse los efectos del sombreado con eclosión, así como la cuna de la perspectiva, que se desarrolló al final de esta época. Las proporciones de los cuerpos siguen pareciendo inciertas en algunos aspectos, pero los detalles son cada vez más precisos, con efectos de drapeado en las ropas, o los movimientos que también son más variados en las poses de los personajes. Este es también el momento de la iluminación. En los libros considerados más preciosos, los textos se adornan con numerosas ilustraciones, entrando en la categoría de artes decorativas. Esta familia de arte era muy utilizada en esta época, y el dibujo se utilizaba sobre todo para ilustrar la importancia de la religión, ya que la gente de esta época de la historia a menudo no sabía leer ni escribir. Por tanto, era un excelente medio de comunicación para los predicadores, y la escuela de arte o de dibujo, para aprender a dibujar, estaba reservada principalmente a los religiosos. Esta influencia se aprecia en la pintura y el dibujo de la época, con un modelo artístico centrado en Dios y que deja poco espacio al ser humano como tal.

El Renacimiento: una gran revolución y una vuelta a las raíces

A finales de la Edad Media, todas las artes gráficas experimentaron un refinamiento que supuso una auténtica revolución en la forma de dibujar. La enseñanza de las artes se normalizó fuera de la Iglesia, y una evolución del pensamiento, así como nuevas herramientas como el grafito, el carboncillo o el lápiz de piedra negra, condujeron al desarrollo del dibujo y la pintura. Durante este periodo, el arte decorativo de la Edad Media, cuya vocación era difundir la religión, fue sustituido paulatinamente por elementos visuales más elaborados, destinados a ser admirados. Se crearon numerosas escuelas y talleres de arte, y tomar clases de dibujo se convirtió en un privilegio de la nobleza. La fascinación de los artistas de esta época por la antigüedad llevó a un estudio avanzado del cuerpo humano y de la historia natural. Las grandes escuelas de arte de la época seguían esta filosofía, y el aprendizaje del dibujo se basaba cada vez más en modelos vivos, con el fin de perfeccionar el trazo del lápiz, para pintar y dibujar bocetos realistas. Las sombras, la profundidad, la perspectiva y la búsqueda de las proporciones perfectas fueron fundamentales en el enfoque de este periodo. Durante el Renacimiento se realizaron grandes dibujos y pinturas que representaban escenas de la Biblia, cuyos protagonistas se humanizaban, en un estilo inspirado en las estatuas antiguas, y los encargos de retratos realistas por parte de la nobleza se hicieron cada vez más frecuentes. Muchas de las obras de este periodo fueron creadas con una técnica notable, y muchas de ellas se encuentran en colecciones de museos, así como en los edificios más famosos de la época, como las cúpulas de las catedrales construidas durante este periodo.

Del siglo XVII al XX: se populariza el dibujo

El arte del dibujo y la pintura alcanzó su máximo esplendor durante el Renacimiento, periodo en el que quedó en manos de la nobleza, que disponía de medios para formarse en las artes gráficas. Pero fue con la aparición del grafito cuando el dibujo se popularizó en muchos estratos sociales. Surgieron muchos artistas de las clases trabajadoras o de la antigua burguesía, que habían perdido su magnífica reputación. Así, a partir del dibujo y la pintura clásicos, derivados directamente del Renacimiento, se desarrollaron otros estilos, como el impresionismo y el postimpresionismo. El ser humano se representaba cada vez menos de forma romántica y los elementos de la vida cotidiana ocupaban cada vez más el centro de los bocetos de los dibujantes. La pintura moderna romperá los códigos de los siglos XIX y XX, con una pintura innovadora, a veces abstracta, y el dibujo ocupará su lugar como forma artística principal al desarrollarse, sobre todo en la prensa, pero también en el cómic y el manga.

¿Qué pasa ahora?

Hoy en día, como hemos visto con la evolución de los medios y equipos de dibujo, el dibujo está abierto a todo el mundo, y es posible, sin necesidad de cursos de dibujo, pintura o cursos específicos de arte, practicar técnicas mixtas, combinando el dibujo a lápiz de grafito con la representación de la pintura al óleo, el carboncillo o incluso el grabado. Esto se debe, en particular, a las tabletas gráficas y a todos los nuevos programas informáticos que permiten a los ilustradores, principiantes o no, realizar un boceto sin límites, con sólo su superficie de trabajo digital y un estilete como herramientas. Si el dibujo ha evolucionado principalmente para adaptarse al grafismo digital y al trabajo del diseñador informático, convertirse en ilustrador hoy en día no sólo pasa por el ordenador, y muchos desean seguir utilizando el papel, ya que las sensaciones primitivas que proporciona el lápiz, unido a una hoja de papel estándar, siguen siendo las más naturales para el ser humano. Lo vemos en particular con los ilustradores de cómics, o con los mangaka (los creadores de dibujos manga), que utilizan herramientas tradicionales para dibujar sus planchas, pero también con el lanzamiento de tabletas gráficas híbridas, como la Repaper de iskn, que ofrecen unir lo digital y el papel, al permitir dibujar en una hoja de papel estándar, mientras se reproduce perfectamente el boceto en el software digital. Convertirse en ilustrador o diseñador hoy en día, y saber dibujar, significa aprender todas las técnicas del pasado, todas las especificidades tradicionales, para conseguir una mezcla de habilidades que den resultados innovadores y modernos. Pero el dibujante también debe aprender sobre el mundo digital, ya que Internet se está volviendo indispensable si quiere ver su obra expuesta al mundo, ya que las plataformas digitales están sustituyendo cada vez más a las galerías de arte y a los museos para ganar visibilidad y notoriedad.

Conclusión

El dibujo ha experimentado una gran evolución a lo largo del tiempo. Hoy en día tenemos total libertad para aprender y crear dibujos de todo tipo, gracias sobre todo al uso de la tecnología digital, que nos da acceso a muchas herramientas, con poco