Edición de fotos con una tableta gráfica.

El retoque fotográfico es un reflejo que tienen todos los fotógrafos para ofrecer una imagen brillante y mucho más agradable a la vista que la original. Si es perfectamente posible realizar estas modificaciones con un ratón utilizando un software de retoque especializado, el uso de una tableta gráfica hará tu trabajo mucho más preciso y rápido, y te permitirá obtener un resultado refinado y delicado para su retoque.

¿Por qué utilizar una tableta gráfica para editar fotos?

Con Instagram y la popularización de programas y aplicaciones fotográficas que ofrecen aplicar filtros listos para usar, y correcciones básicas que ofrecen cambiar el tamaño de las imágenes, gestionar el brillo y la nitidez, así como editar otros parámetros para corregir las imágenes de forma global, los usuarios pueden preguntarse qué sentido tiene utilizar un programa específico y una tableta gráfica para realizar estos ajustes. La razón es muy sencilla, los filtros y opciones de los programas básicos, como Photoshop Elements por ejemplo, pueden ser adecuados para un retoque rápido, pero este tratamiento fotográfico sigue siendo global, y no permite trabajar con precisión en cada aspecto de la imagen. A partir del momento en que quieras sublimar tus fotos de forma más profesional, y obtener un resultado más elegante y notable, necesitas poder realizar numerosos retoques localizados para corregir la imagen de forma detallada.

Algunos pensarán que se trata de una manipulación fotográfica, o incluso de un fotomontaje, pero no hay que olvidar que las fotos "vintage" en blanco y negro, que tanto gustan en general, también tenían un postprocesado y un retoque manual realizado en un cuarto oscuro. Es así para mantener esta precisión en la edición de fotos, que el uso de una tableta gráfica se vuelve interesante, para hacer algunos retoques y tratar las fotos más rápidamente. Podrás apuntar con tu estilete a los puntos importantes de la fotografía, y corregir la imagen, no de forma global, sino seleccionando cada elemento independientemente de los demás, para aclarar, oscurecer, o realizar cualquier efecto avanzado, sobre un fragmento de la toma en particular. Editar imágenes es más fácil y rápido, y trabajar con el estilete resulta mucho más natural que hacerlo con un ratón o un trackpad. Por estas razones, los fotógrafos profesionales, así como los aficionados experimentados, ya no pueden prescindir de su tableta gráfica para el procesamiento de imágenes.

¿Qué tableta gráfica utilizar?

La tableta gráfica es, por tanto, una herramienta muy interesante para que los fotógrafos puedan editar una foto de forma rápida y más intuitiva. Sin embargo, existe un gran número de tabletas gráficas que utilizan diferentes tecnologías e interfaces de usuario, y la elección correcta del dispositivo gráfico, en función de su uso, requiere una cuidadosa consideración de su compra. Aunque las tabletas con pantallas integradas pueden ser interesantes y más intuitivas de usar, no suelen ser adecuadas para la mayoría de los usuarios, ya que son terriblemente caras. Las tabletas más básicas, sin pantalla, compatibles con la mayoría de los ordenadores, y con las mejores aplicaciones de edición fotográfica, serán más adecuadas para los principiantes o los aficionados a la fotografía. Lo importante es elegir una tableta gráfica que sea fácil de usar y, preferiblemente, compatible con Photoshop y la suite de Adobe, para que no te quedes atascado a la hora de elegir el software de edición de imágenes. También es importante disponer de algunos botones de acceso directo en el dispositivo, para poder acceder rápidamente a los ajustes y opciones de software más frecuentes y facilitar el uso de la tableta. Para los que quieren más versatilidad, como dibujar sobre la imagen o hacer un póster, una tableta gráfica como la iskn Repaper puede ser interesante. Si ésta propone un modo sin pantalla tradicional, utilizable con un bolígrafo digital, para retocar sus fotografías, también puedes dibujar fácilmente, sobre una hoja de papel fijada directamente sobre la tableta, y con tu lápiz preferido, gracias al anillo magnético, colocado alrededor de ésta, retranscribiendo los movimientos y la inclinación de tu bolígrafo. Esto permite que no te moleste la coordinación mano-ojo entre la tableta y la pantalla del ordenador, a veces difícil en las tabletas gráficas sin pantalla estándar. Aquí se dibuja igual que en un cuaderno de dibujo normal.

¿Qué software de edición de fotos debo utilizar?

Hoy en día hay muchos programas gratuitos y de pago disponibles, bajo Windows o Mac OS X, y aunque el uso de un programa de procesamiento de imágenes es esencial ahora, es facil perderse rápidamente entre esta plétora de opciones. Sin embargo, algunos destacan entre los demás y son los preferidos por un gran número de usuarios. Entre los mejores programas de edición fotográfica, encontramos por ejemplo la suite Adobe Creative con sus programas Adobe Photoshop y Adobe Lightroom. Si el primero es interesante por su versatilidad y sus numerosos pinceles y opciones, que se pueden utilizar tanto para el retoque de imágenes como para los gráficos o la ilustración, el segundo está realmente especializado en el retoque fotográfico, y es utilizado habitualmente por los profesionales. Además, es fácil encontrar tutoriales en Internet, y estos programas son compatibles con la mayoría de las tabletas gráficas del mercado. Los principiantes y los aficionados que no quieran invertir en programas de pago pueden recurrir a Gimp, el equivalente gratuito de Photoshop, o a Photofiltre, este programa fotográfico de fácil manejo que permite retocar las fotos con un software realmente especializado, como lo haría Lightroom. Por último, los que prefieren trabajar sobre la marcha apreciarán un software de edición de imágenes como Photoshop Express, aplicación que puede utilizarse tanto en el iPad como en el teléfono Android.

Algunos consejos para la edición de fotos.

Recortar la imagen.

Atraer la mirada hacia un punto de interés o reenfocar la foto en el elemento o sujeto principal de esta, recortar una foto es a veces importante para mejorar el resultado final de tu toma. Modificar la foto y recortarla de esta manera es una forma interesante de mejorarla, a la vez que se eliminan rápidamente los elementos no deseados. El cambio de tamaño de una imagen también puede utilizarse para eliminar las distorsiones o los efectos de viñetas que algunos objetivos (especialmente los que utilizan un gran zoom) dejan en la fotografía.

Corrección de la exposición y mejoría de los colores.

La gestión de la exposición y del color suele ser difícil para el fotógrafo en directo, incluso con un balance de blancos adecuado, especialmente cuando se dispara en condiciones de poca luz. Afortunadamente, el software de procesamiento de imágenes puede utilizarse para retocar y mejorar una foto considerablemente. Para eso, no es aconsejable utilizar opciones y efectos predefinidos que se aplican a toda la foto. En su lugar, duplica la capa de su imagen, selecciona cuidadosamente los elementos cuya exposición y color (a través de la saturación, por ejemplo) deban ser modificados, y una vez realizado el retoque, finalmente fusiona estas nuevas capas con la imagen principal, eligiendo el modo de fusión adecuado, para finalizar su trabajo.

Eliminar las imperfecciones.

Un botón antiestético en un retrato, un elemento poco atractivo en un paisaje, un pixelado importante... Puede ocurrir regularmente que se cuele una imperfección en tu foto. A continuación, es posible tratar la imagen y añadir efectos para hacer desaparecer esos elementos desagradables que se desea eliminar. Existen varias técnicas. Si para el pixelado se puede añadir un efecto de desenfoque gaussiano de la foto (a utilizar con moderación), o simplemente reducir el lienzo para contrarrestar una baja resolución, con el fin de reducir las imperfecciones, el sello de duplicación es una solución para hacer retoques fotográficos precisos y discretos. A continuación, aplica estos efectos sobre cada elemento deseado para disiparlo o modificarlo.

Exporta su archivo.

Una vez que el retoque está hecho, puedes finalmente exportar tu foto. Si el JPEG es el más utilizado, y es muy eficaz para compartir e integrar tus fotos en Internet, tiene el inconveniente de comprimir tu archivo y perder información en él. Esto hará que tu fotografía se deteriore entre un 4 y un 5% de su calidad. Para evitarlo, puedes exportar tu archivo en formato RAW, que corresponde al negativo digital. Esta es la mejor calidad posible para una fotografía. Sin embargo, el peso de los ficheros es muy elevado y, salvo en un uso profesional, puede ser complicado utilizarlo después. Por último, si deseas modificar tus archivos en la suite Adobe Creative, el formato PSD te permite no perder en calidad y poder modificar y remodelar sus fotos un número incalculable de veces.

Errores que no hay que cometer.

El aficionado y el principiante suelen tener la mala costumbre de querer retocar demasiado sus fotos. Esto suele provocar un resultado tosco y a menudo desagradable para la vista. Intentar eliminar demasiadas imperfecciones o añadir demasiada saturación, para resaltar los colores, aportará un toque poco natural y poco envidiable a tu toma. Desde el efecto "piel de muñeca" hasta el de ojos que rozan el color fluorescente, recuerda que el tratamiento de la imagen debe hacerse con delicadeza para evitar este tipo de inconvenientes. Del mismo modo, evita los filtros ya hechos y evita utilizar los mismos efectos una y otra vez. Cada foto es única y debe ser retocada individualmente.

Retocar no es hacer trampa.

Retocar tus fotos se ha convertido en algo fácil con el equipo adecuado. La tableta gráfica puede ser de gran ayuda, especialmente para un retoque discreto, que no cambia en absoluto el aspecto de la foto. Así, no engañas a nadie, y mantienes la autenticidad de tu foto, a la vez que la haces más atractiva a la vista. Sólo te queda practicar y domar las técnicas de retoque fotográfico.