¿Cómo llegar a ser arquitecto?

Imaginar y construir los edificios e interiores del mañana es una actividad profesional con la que sueñan muchos creativos. ¿Cuáles son las especificidades de la profesión de arquitecto, cuáles son las herramientas que hay que dominar, qué estudios hay que realizar y cuál es el perfil que hay que tener para triunfar en este campo? Descripción de la profesión, programas informáticos y tabletas gráficas, formación y rasgos de carácter ideales, exponemos aqui los diferentes elementos para orientarte hacia la profesión de arquitecto.

¿Qué es la profesión de arquitecto?

Ejercer la profesión de arquitecto consiste, en general, en llevar a cabo un proyecto de construcción o de rehabilitación, desde el estudio de viabilidad hasta la construcción y el diseño de interiores, para aquellos que han optado por especializarse en diseño de interiores. También se encargará de esbozar los proyectos, redactar los documentos necesarios para los permisos de construcción y los condicionantes legales, gestionar la obra como jefe de proyecto y actuar como enlace entre los clientes y los profesionales de la construcción, explicando el proyecto arquitectónico de forma sencilla y clara a todas las partes. Sin embargo, el papel del arquitecto puede ser muy diferente, dependiendo de la especialización que se desee. Cuando el trabajo del arquitecto será generalmente la realización de obras para particulares (casas, pisos, proyectos específicos...), también se podrá obtener el título de arquitecto-urbanista, tras una formación específica, y trabajar en proyectos públicos, dentro de una visión global de la urbanización de un lugar. Otros querrán también formarse en ingeniería para ejercer la profesión de arquitecto-ingeniero. Esta especialidad, especialmente demandada en la ingeniería civil, se centrará realmente en la parte técnica, más que en la creativa, en contraste con el arquitecto de interiores, cuyo papel será imaginar el aspecto estético de un lugar y realizar las obras necesarias para conseguirlo. Por último, aunque algunos disfrutarán trabajando en una agencia de arquitectura, otros preferirán convertirse en arquitectos autónomos, ejerciendo con su propio nombre. Para esta última opción, sin embargo, será necesario tener en cuenta la inscripción en el orden de los arquitectos, y tener las calificaciones necesarias, para obtener la habilitación al control de trabajo y poder ejercer sin ninguna preocupación legal.

Una profesión ligada a la tecnología digital.

El diseño arquitectónico requiere importantes conocimientos técnicos para que el diseñador pueda llevar a cabo con éxito un proyecto, cumpliendo las normas técnicas y las limitaciones impuestas por el cliente y el entorno. Esto incluye el uso de programas informáticos de arquitectura y dibujo para elaborar bocetos y planos precisos. En efecto, es importante que el arquitecto formado sea capaz de presentar a sus clientes bocetos realistas que muestren el resultado final esperado. Esto permite a la persona que recurre a los servicios del cliente en el ámbito de la arquitectura ser capaz de proyectarse y comprender las diferentes posibilidades de que dispone. Hay muchos paquetes de software disponibles, y si un software generalista como Adobe Photoshop o Adobe Illustrator puede hacer totalmente el trabajo de hacer bocetos, algunos son más especializados como Autodesk, un paquete de software de diseño y creación centrado en la ingeniería y la arquitectura, perfecto para el ingeniero-arquitecto. Para ayudar al dibujo digital, la tableta gráfica se convierte en una herramienta indispensable para hacer bocetos de arquitectura. Uno no se imagina tener que hacer planos arquitectónicos directamente con el trackpad o el ratón, que son lo contrario de lo que uno llamaría "precisión".

En concreto, la tableta gráfica permite al dibujante conseguir un trazo fluido, como si dibujara en un cuaderno de dibujo. Sin embargo, debido a la coordinación mano-ojo, que requiere que mires la pantalla del ordenador para ver tu boceto arquitectónico dibujado ante tus ojos, y con el tacto del bolígrafo algo diferente de lo que podrías sentir con un lápiz estándar, puedes perder algo de esa movilidad. Aunque se puede hacer un curso para acostumbrarse a todos estos nuevos elementos, la tableta escáner, al igual que la ISKN Repaper, permite dibujar directamente sobre una hoja de papel, colocada en la superficie de trabajo de la tableta, y utilizar los propios útiles de dibujo (lápices y rotuladores), gracias al anillo magnético, que se coloca alrededor de ellos. Puedes dibujar tus proyectos como lo harías en un cuaderno de bocetos, sin necesidad de formarte o ir a la escuela de arte para dominar tus periféricos, y puedes guardar un rastro de papel de tu trabajo, para dárselo a tu cliente o por seguridad. La posibilidad de utilizar estas herramientas sin ordenador, gracias a la memoria interna, también permite realizar un boceto directamente en las instalaciones del cliente, delante de sus ojos, y sin necesidad de desplazarse con una gran cantidad de equipos.

¿Qué estudios para ser arquitecto?

La profesión de arquitecto está muy regulada. Por lo tanto, un nivel de bachillerato S, la inscripción en una BTS de diseño de espacios o en un curso de formación en la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts no es suficiente para poder ejercer las profesiones de la arquitectura. De hecho, es necesario completar un mínimo de 5 años de formación como arquitecto después del bachillerato, lo que conduce a un máster en arquitectura. La oferta formativa es muy amplia y puedes elegir entre escuelas de arquitectura privadas o públicas, generalistas o especializadas, pero en cualquier caso, si quieres construir un edificio o reformarlo de la A a la Z, tendrás que seguir un primer curso de 3 años, el Diploma de Estudios de Arquitectura (DEEA), y luego un segundo curso de 2 años para obtener el Diploma de Estado de Arquitectura (DEA), con un máster, que te permitirá trabajar en una agencia o en el sector público. Para una persona que desee trabajar como autónomo, por ejemplo, no será suficiente la experiencia profesional. Además de la carrera mencionada, deberán cursar un año más para obtener la habilitación para ejercer la dirección de proyectos en nombre propio (HMONP). Sin esto, es imposible llevar a cabo la gestión de proyectos y, por tanto, llevarlos a cabo hasta el final. Por último, es posible especializarse o diversificarse completando años adicionales de estudios de arquitectura, especialmente en urbanismo, patrimonio, ecología o salud, entre otros. Las oportunidades y las profesiones son variadas, y el estudio de la arquitectura en todas sus facetas te permite ver todas las posibilidades para tu futura vida profesional.

Entre la creación y las relaciones humanas.

La profesión de arquitecto gira en torno a dos vectores principales. Por un lado, tenemos la creación, la esencia misma de esta profesión. Los arquitectos y urbanistas deben pensar siempre en nuevas posibilidades, de acuerdo con el lugar y sus limitaciones. Ciertamente, esto requiere una sólida formación inicial, un buen conocimiento de la historia de la arquitectura y una profundización en la cultura arquitectónica, pero la creatividad intrínseca del diseñador en el ámbito arquitectónico es esencial para proponer modelos innovadores tanto para los individuos como para un proyecto urbano más amplio. El segundo eje es la gestión de las relaciones humanas con los clientes y colaboradores. Ser arquitecto significa, en primer lugar, tener que interactuar con otras personas. Por un lado, los clientes del proyecto deben ser capaces de entender la propuesta que les puedes hacer, y para ello debes ser capaz de explicar las cosas en términos sencillos, de educarles y de evitar a toda costa el conflicto, aunque vaya en contra de tus ideas. Por otro lado, hay que saber utilizar los términos adecuados para poder discutir con los equipos implicados en la aplicación de lo que se ha imaginado. Hay que hacer mucho trabajo personal para mantener el placer de crear, y aunque sea una parte pequeña en términos de tiempo dedicado, es el elemento más importante, ya que es la base de todo lo demás.

¿Y luego...? El perfil del arquitecto.

Ser creativo.

Como hemos visto, la creatividad está en la base de los proyectos arquitectónicos. Ser arquitecto es, ante todo, crear edificios, o una nueva disposición de una habitación, que las personas que no están formadas en este campo no podrían imaginar por sí mismas. Aunque las grandes escuelas de arquitectura preparen el terreno para entender la historia y la parte técnica de la profesión, la creatividad será propia de cada uno, y es lo que marcará la diferencia entre tal o cual arquitecto. Hay que ser capaz de sorprender, asombrar y hacer soñar al cliente, consiguiendo jugar con las limitaciones impuestas por el cliente y por el entorno en el que se encuentra el proyecto.

Adoptar una visión global.

Ser capaz de imaginar una nueva creación arquitectónica requiere saber pensar en ella como un todo. Esta noción se encuentra en todos los ámbitos, desde la arquitectura de interiores hasta el trabajo en una vivienda unifamiliar, por ejemplo, pero es aún más cierta en la profesión de arquitecto urbanista, que a veces trabaja en barrios enteros y debe tener en cuenta lo que ya se ha creado a su alrededor, el entorno en el que se encuentra el proyecto, así como la mención a la ecología, que cada vez es más importante en nuestra sociedad.

Ser capaz de hacer propuestas.

A veces, el cliente puede querer realizar el proyecto por sí mismo, aunque no tenga la creatividad o las habilidades necesarias para proponer opciones realistas o que se adapten realmente al edificio existente. Es este tipo de persona el que debería dirigirse de forma natural hacia proyectos creativos cuya viabilidad está fuera de toda duda. Por tanto, hay que saber explicar, a veces con firmeza, pero siempre explicando en términos sencillos y respondiendo a las inquietudes, para conducir al cliente hacia las propuestas que le harás, y establecer una confianza mutua. Si esta parte del trabajo del arquitecto es cierta en un estudio de arquitectura, lo es aún más cuando se trabaja en solitario. De hecho, como autónomo, no puedes contar con el apoyo de tus colaboradores, que pueden aportar una segunda opinión profesional que apoye la tuya. Por lo tanto, es necesario saber relacionarse con la gente para llevar su negocio a buen puerto.

Ser persistente.

El ejercicio de la profesión de arquitecto puede traer a veces su cuota de desilusión. Entre proyectos que finalmente no se realizan, presupuestos que se modifican por el camino e intervenciones de los clientes que a veces son demasiado intrusivas en las directrices que se dan, por falta de confianza, es posible que el programa original cambie completamente de lo que se había imaginado al principio. Por tanto, es necesario hacer concesiones periódicas y adaptarse a trabajos que pueden dejar de ser muy motivadores. No olvides que, aunque estés ahí como consultor y gestor de proyectos, es el dinero del cliente el que está en juego, y él siempre tendrá la última palabra. Así que hay que terminar el trabajo como sea, antes de pasar a nuevos contratos más exigentes.

Dominar las habilidades técnicas y de comunicación.

Como hemos visto, esta actividad profesional requiere muchas habilidades. Ya sean habilidades informáticas, artísticas o de relaciones humanas, es importante dominarlas bien para poder completar lo que se ha creado. ¿Qué clase de arquitecto serías si no supieras cómo solicitar un permiso de construcción, o si tuvieras problemas con las matemáticas para medir y asegurar la solidez de los edificios? Esto es lo que justifica el mínimo de 5 años de estudio en una escuela superior de arquitectura, que conduce al DPLG (Diplôme d'architecte par le gouvernement).

Una profesión completa con muchas facetas.

Como has visto, la arquitectura en Francia está muy regulada y es necesario pasar por una de las muchas escuelas nacionales de arquitectura para poder ejercer esta profesión. También es una profesión ideal para las personas a las que no les gusta la rutina. El carácter integral de la profesión, con el diseño, la gestión de personas y proyectos, la enseñanza y los aspectos comerciales y administrativos, hace que no haya dos días iguales.